Este martes se conmemora el natalicio de Eva Duarte de Perón

Su historia comenzó un 7 de mayo de 1919, cuando Juana Ibarguren dio a luz. La procedían cuatro hermanos: Elisa, Blanca, Juan y Erminda. Su padre, Juan Duarte, había llegado a Los Toldos a comienzo de siglo y arrendado el campo de La Unión con ánimo de prosperar. Sabida era la bondad de las tierras de la zona para la agricultura y la ganadería. Pertenecía a una influyente familia de Chivilcoy y allí tenía, de su unión con Adela D’Huart, varios hijos. Buenos Aires, 26 de julio de 1952. La ciudad se sume en el silencio mientras escucha el comunicado oficial por el cual “cumple la Subsecretaría de Informanciones el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20:25 horas ha fallecido la Señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación.” Del silencio surgieron llantos profundos y también botellas de champagne que se descorchaban. Ambos expresaban el amor y el odio que esta mujer encarnaba. El llanto se lanzó a la calle, se mostró al mundo en interminables filas y la acompañó durante el velatorio que duró hasta el 11 de agosto. Los brindis se guardaron para la intimidad. Unos y otros sabían, desde el puro sentimiento algunos, desde la interpretación racional de la contemporaneidad otros, quién era Eva Perón. Esa tangible realidad que parecía eclipsarse comenzó a tomar forma de mito y quienes no compartimos su tiempo y quisimos conocerla nos enfrentamos a un difícil camino que durante muchos años estuvo marcado por el silencio. “De eso no se habla” no es sólo el título de una película argentina, es también un sino en nuestra historia. Las obras que sobre ella se publicaron, las películas que se filmaron, las voces que se alzan aún hoy para alabarla o denostarla no hacen sino confirmar que, más allá de las interpretaciones y de la mitología, Eva Perón es una realidad cuya significación histórica nos comprende y nos trasciende. Si vivir es un permanente elegir y sólo somos definitivamente el día que morimos, aquel 26 de julio de 1952 la niña que 33 años antes había nacido en un pequeño pueblo de la República Argentina había llegado al final del camino que la conducía a ser definitivo: Ser Evita.

Fuente: http://www.evitaperon.org

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