Las Cúpulas de Tucumán

Desde iglesias a antiguas tiendas y bancos, estas estructuras están en edificios a los que se buscó destacar del resto por la función que iban a cumplir. Hay ciudades como Buenos Aires a las que les es imposible ocultar que, prácticamente desde sus orígenes, crecieron obsesionadas con llegar hasta el cielo. Más allá de los altísimos edificios modernos, sus cúpulas las delatan. Hay quienes sostienen que la capital del país posee más de 300.  Sea cierto o no el dato, es innegable que algunas de ellas son impactantes. El mejor ejemplo es la del Congreso de la Nación. Si bien Tucumán no puede hacer gala de tanta majestuosidad, también cuenta con cúpulas notables y que dan la pauta de cuáles fueron los edificios que, en su momento, se buscó destacar.  Se concentran en el casco histórico de la ciudad y, como no se suele caminar mirando hacia arriba, quizás la mayoría de de los tucumanos no las registre a todas. Pero allí están, y su valor simbólico excede el puramente estético. Por ejemplo, la del museo Timoteo Navarro. Oculta entre otros edificios que la rodean, no es fácil de detectar.  “Fue la primera sede del Banco de la Provincia. Y se le colocó una cúpula para darle mayor empaque”, explicó la historiadora Celia Terán.  Uno de los grandes hitos en la historia de la arquitectura fue el paso del dintel recto al arco de medio punto. Este es el elemento principal de las estructuras abovedadas. Es característico del arte romano y de los estilos que se derivaron de él, como el románico, el renacentista y el barroco.  De hecho, el gran momento de las cúpulas fue el Renacimiento, y fue Miguel Ángel uno de los artistas que más prestigio ganó con ellas. Una de sus obras más importantes es la cúpula de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. De alguna manera, la forma abovedada simbolizaba el cielo. Para los artistas el desafío era lograr una obra arquitectónica que representara lo celestial.

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Las cúpulas tucumanas son importantes porque son elementos notorios dentro de los perfiles arquitectónicos de la ciudad. Entre las religiosas se destacan la de la Catedral, la de Santo Domingo, la de San Francisco y la de La Merced. Y entre las no religiosas, están las de la Casa de Gobierno, la del ex Banco Provincia, la del Timoteo Navarro y la de la casa Chaker Farah Apás, en Maipú y San Juan.  “A los edificios se los clasificaba en populares y nobles. Estos últimos eran los que tenían propósitos más significativos. En un primer momento fueron las iglesias. Luego, la banca. Por ejemplo, la cúpula de la casa Chaker Farah Apás señalaba la gran tienda. Quería decir que allí no había un negocio más, sino la tienda más importante. Daban prestigio”, señaló Terán.  Entre las más importantes de Tucumán se encuentra la de Santo Domingo que, junto con sus torres, se convirtieron en elementos representativos de la de la ciudad.  “Se las veía muy bien desde la Casa Histórica y se convirtieron en una vista ineludible para los turistas”, destacó la historiadora.  Las cúpulas están ahí, al alcance de los ojos, dispuestas a señalar cuáles fueron los edificios más importantes de la ciudad en el pasado. Sólo es cuestión de mirar un poco más hacia arriba.

Fuente: Diario La Gaceta (Tucumán – Argentina)

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