Un estudio revela la necesidad de cambios políticos, culturales e institucionales frente a la nueva realidad chilena

Los chilenos están postergando la maternidad y tienen menos hijos, la población envejece, más de dos millones de parejas conviven sin estar casados y 34 mil personas admiten vivir con cónyuges  del mismo sexo. Estos son algunos de los resultados que arrojó que el Censo 2012 y que vienen a corroborar las transformaciones que Chile ha experimentado en los últimos años.

El escenario de un Chile con un aumento en la expectativa de vida y con una pirámide de población que envejece, genera nuevos desafíos institucionales, sociales y culturales que deberían materializarse en políticas públicas atingentes a esta nueva, pero predecible, realidad de país envejecido. Esta es la línea de análisis que plantea Esteban Calvo, director del Magíster en Políticas Públicas de la Facultad de Economía y Empresa UDP, quien apuesta por un envejecimiento positivo, en el que se incorporen oportunidades asociadas al cambio demográfico vinculando intersectorial e integralmente las políticas de Estado.

Para el experto en envejecimiento y curso de la vida, analizar este contexto implica posicionarse en variadas escalas. Inicialmente propone trabajar desde la gestación de la vida, en que “una de las políticas fundamentales es hacer mucha investigación básica en enfermedades demenciantes relacionadas. Inyectar recursos para la investigación en esas áreas de ciencias básicas es fundamental”.

En un segundo nivel, el académico e investigador expone que “un riesgo del envejecimiento es que las personas llegan a un momento que no pueden seguir produciendo ingreso, y dejan de trabajar. Entonces requieren de una fuente de ingreso de pensiones de jubilación y en Chile hemos avanzado harto. No es que todo funcione perfecto, pues no es un sistema muy generoso, la gente tiene malas jubilaciones en la vejez, y aún persiste un déficit muy importante. Sin embargo, las últimas reformas previsionales generan garantías básicas del sistema de pensión, hay más pensiones mínimas de sobrevivencia por ejemplo”.

De este modo, Calvo enfatiza en la necesidad de profesionales a cargo del cuidado del adulto mayor. Pues es imprescindible que existan geriatras dedicados a diagnosticar y tratar sus enfermedades, especialistas que en Chile escasean. “El geriatra lidia con una realidad distinta, las personas mayores tienen múltiples enfermedades, ya no una sola, aspirar a sanarlas, no siempre es parte de lo que se puede hacer. Entonces, muchas veces el enfoque tiene que ser otro, cómo ayudar al paciente para que pueda convivir con esa enfermedad y desenvolverse en la sociedad y poder seguir haciendo actividades de la vida cotidiana”, explica el experto que también se ha desempeñado como consultor en la Universidad de Harvard.

 

La UDP y el cuidado del adulto mayor

Para María Pilar López, directora del Postítulo en Gestión del Cuidado del Adulto Mayor de la Facultad de Medicina UDP, el envejecimiento poblacional es un fenómeno globalizado y uno de los grandes temas que debe enfrentar la salud pública en la actualidad, por lo que la relevancia de este proceso no sólo involucra el ámbito de la salud, sino que en múltiples áreas como educación, economía, trabajo. Para la especialista en enfermería del adulto, “el país debe garantizar que la población pueda envejecer con seguridad y dignidad y que las personas de edad puedan continuar participando en sus respectivas sociedades como ciudadanos”.  Asimismo, agrega que “desde el punto de vista económico se deberá garantizar que los sistemas de previsión social permitan cubrir la demanda social de este grupo etario que aumentará progresivamente en relación a los grupos económicamente activos”.

La académica propone que -desde la perspectiva cultural y social- se debería llevar a cabo alguna campaña de sensibilización de la población, en pos de cambiar el paradigma de los valores negativos asociados a la vejez, promoviendo la “buena vejez”.  “Se debe potenciar el envejecimiento activo en campañas promocionales en la comunidad en general, en todas las etapas del ciclo vital. Desde los colegios en adelante, esto implica un trabajo en conjunto con los educadores. Las actividades comunales desde el punto de vista de cobertura en salud, deben prepararse para recibir una mayor cantidad de personas adultas mayores, que requerirán de sus servicios. Los centros de salud comunales  deben fortalecer los recursos humanos, económicos  y materiales  para la implementación de los programas de salud destinados al adulto mayor”, detalla la experta en geriatría.

De este modo, López explica que el Postítulo en Gestión del Cuidado del Adulto Mayor se erige desde el compromiso de la UDP con el desarrollo del país, pues “por un lado, permite satisfacer las necesidades de la sociedad de contar con profesionales capacitados en el área de la geriatría, y por otra parte, ofrece a los profesionales de la salud la capacidad de obtener las herramientas necesarias para atender a una población que ha ido cambiando su estructura demográfica junto con  mejorar su calidad de vida”.

En palabras de la autoridad académica, el propósito de este programa es proporcionar herramientas para ofrecer una atención integral a los adultos mayores. Con ello, los profesionales son capacitados para  planificar actividades en conjunto con los adultos mayores y su familia, para mantener o recuperar un mayor grado de autonomía y para implementar intervenciones en el manejo preventivo y la preservación de la salud.

 

Envejecimiento positivo

Los dos especialistas desde sus áreas de trabajo adoptan una mirada integral del adulto mayor, desnaturalizando y cuestionando su vinculación a la dependencia y a su concepción como “carga” para la familia.

“Cuando uno se preocupa del área salud y previsional, la persona mayor aparece como una carga económica o como un enfermo, tiene un enfoque negativo y se desaprovechan las oportunidades que puede tener el envejecimiento. Sin duda las personas mayores son fuente de sabiduría y tienen una actitud bastante más positiva frente a la vida. En el grupo de personas mayores de 60 años en Chile, el 80 % de ellos son personas completamente autovalentes e independientes”, explica Esteban Calvo.

 

 

Por su  parte, López asevera que los actuales adultos mayores se han ido auto asignando roles, y han logrado definir y dar significado a la vejez desde una perspectiva activa, “por tanto, el modelo de vejez de las nuevas generaciones tendría una carga más positiva de la que se tiene hasta el momento”. De esta manera, iniciativas como el Postítulo en Gestión del Cuidado del Adulto Mayor intenta formar a profesionales que observen la vejez como una efectiva etapa de la vida en que se puedan desarrollar proyectos, y como expresa Calvo, logrando una “integración social que permita que las personas mayores se mantengan activas, participantes e integradas”.

Respecto de lo anterior, el director del Magíster en Políticas Públicas esboza la necesidad de iniciativas integrales que colaboren en el  desarrollo pleno del adulto mayor. Propone, por ejemplo, hacer la ciudad más amigable para las personas mayores y entregarles capacidades para que se sientan integrados en la sociedad. Con ello, el desafío es lograr realizar cambios institucionales que modifiquen la cultura chilena en pos de un envejecimiento positivo de la población.

Fuente Universidad Diego Portales

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