Los mapuches y la guerra del Pacífico

Los mapuches y la guerra del Pacífico

foto: Andrés Herrera

 

Los mapuches y la guerra del Pacífico

por Ramón Rocha Monroy

Cuando estalló la guerra del Pacífico, el pueblo mapuche, es decir, los valerosos araucanos se unieron para vengarse del despojo de tierras que habían sufrido desde la fundación de la república, y esperaron la derrota del ejército chileno; pero este venció y a continuación se dirigió al sur para encerrar a los mapuches en una tenaza junto al ejército argentino, a ambos lados de la cordillera. De este modo liquidaron la resistencia originaria y aniquilaron a los indios onas y tehuelches. Este proceso hay que leerlo como el inicio de las expediciones del General Julio Argentino Roca para extender la frontera de Argentina al sur exterminando a los pueblos originarios.
El despojo de tierras a los mapuches fue inspirado por la misma ideología liberal que rigió en Bolivia particularmente desde la ley de exvinculación de tierras, es decir, la disolución de las comunidades originarias para que los particulares pudieran vender grandes extensiones. Este proceso comenzó alrededor de 1853 con los caciques mapuches, quienes aprendieron a considerar las tierras comunitarias como suyas. Algunos jefes mapuches se opusieron a tal venta incluso con la muerte de los implicados, como ocurrió en 1862, pero fueron una minoría. No obstante, hubo una gran rebelión araucana de 1868 a 1871, para protestar por los avances del Ejército de la Frontera, que amparaba a los colonos blancos. El ejército ocupó la costa y al término de su campaña había arrebatado más de 1 millón de hectáreas a los araucanos arribanos y abajaninos, según provinieran de los Andes o de la costa. La guerra de guerrillas fue emprendida por 3.000 lanzas araucanas encabezadas por los caciques Catrileo, Coñoepan, Marileo y Painemal unidos a Quilapán, cacique arribano. Al final, el gobierno aniquiló la resistencia araucana gracias a dos factores: los rifles Remington y las líneas telegráficas.
Cuando estalló la guerra del Pacífico, los araucanos se prepararon para su noveno levantamiento general que duró de 1880 a 1882 y fue aplastado a ambos lados de los Andes. En los inicios, el límite entre Chile y el indómito territorio araucano eran las márgenes del río Bío Bío. Los mapuches estuvieron pendientes de los resultados de la guerra y “aun las mismas tribus rivales sellaron la paz y se unieron para ponerse de acuerdo en lo que debían hacer en caso de ser derrotado nuestro ejército; y entonces estar listas para un movimiento general para recuperar su territorio hasta el mismo Bío Bío”, según cuenta el investigador chileno Horacio Lara en Crónica de la Araucanía, publicado en 1889. Las razones de los mapuches fueron expuestas por uno de los caciques al coronel chileno Gregorio Urrutia: “Mira lo que han hecho solo conmigo; violaron y mataron a mis mujeres y también asesinaron a mis hijos; ¿y cómo queréis entonces, coronel, que no me subleve, cuando se me trata así? Mire coronel: preferimos morir todos con la lanza en la mano, y no asesinados en nuestras casas por tus paisanos.” Los “huincas”, como llamaban los mapuches a los blancos, fueron batidos en plan coordinado con el ejército argentino, en el cual actuaban Mariano Bejarano, Adolfo Alsina y Julio Argentino Roca, quien al final desplegó 26 columnas en la “campaña del desierto” y se convirtió en el mayor exterminador de indígenas de la historia sudamericana.
Derrotados los mapuches, de 1873 a 1900 fueron rematadas 1 millón 125 mil hectáreas que habían pertenecido desde hacía siglos a ellos. En 1903, la universidad chilena protestó porque los adjudicatarios estafaban al estado pagando sólo la primera cuota o abandonando las tierras luego de la primera cosecha o bien avanzando sus límites en tierras fiscales que antes pertenecieron a los mapuches. En 1866 se había prohibido que las haciendas tuvieran más de 500 hectáreas; no obstante, había haciendas de propietarios blancos de hasta 17.000 hectáreas. De este linaje fue José Bunster, multimillonario de las harinas de trigo, pero también personajes como Aníbal Pinto, presidente chileno cuando la guerra del Pacífico, que compró 5.000 cuadras (o hectáreas) en el Departamento de Arauco. Los mapuches tuvieron que distribuirse vendiendo artesanías en los pueblos, trabajando como colonos de los hacendados en tierras que antes eran suyas o trabajando pequeños predios agrícolas.
Lo mismo ocurrió en Magallanes, donde los indios onas y tehuelches fueron exterminados para introducir la crianza de ovejas otorgadas a colonos blancos chilenos y extranjeros. Entretanto, las salitreras de la provincia peruana de Tarapacá y de la provincia boliviana de Atacama pasaron a control del capital inglés, que constituyó allí una verdadera factoría, encabezados por el embajador británico North, de quién se dice que Northizó el norte “chileno”.
Este capítulo titulado “La conquista definitiva de la Araucanía”, del libro de historia de Chile de Luis Vitale, también ha sido SUPRIMIDO de la edición en pdf que se puede bajar del Archivo Chile.

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