La Rioja conmemora el 164 años del fallecimiento de Castro Barros

Este miércoles 17 de abril a las 10 horas, funcionarios del departamento Castro Barros y de la Secretaría de Cultura participarán de un acto conmemorando un aniversario más de la desaparición física del clérigo riojano, en el atrio de la Iglesia Catedral. Con la presencia del Intendente del departamento costeño, Marcelo del Moral acompañado por parte de su gabinete, el diputado Oscar Martinelli, el Secretario de Cultura de la Provincia, Pedro Agost, directores y coordinadores del área se llevará a cabo un acto recordando la figura del prócer riojano. De la mano del director del Museo de Castro Barros en la localidad de Chuquis, Aurelio “Alilo” Ortiz, se concretará en las escalinatas de la Catedral, donde reposan los restos de Pedro Ignacio de Castro Barros, una conmemoración con entrega de ofrendas florales a 164 años de la muerte del sacerdote acaecido en Santiago de Chile en 1849.

 

Castro Barros

 

Nació en Chuquis, (actual departamento Castro Barros), el 31 de Julio de 1777. Fue el último hijo del matrimonio formado por un salteño, Don Pedro Nolasco de Castro y Paz y de una riojana, Doña Francisca Jerónima Barros Aguilar. Habiendo sentido el llamado de Dios al sacerdocio, es ordenado en 1800, por Monseñor Ángel M. Moscoso. Diputado por La Rioja ante la Asamblea del año XIII y después ante el Congreso de Tucumán, el 3 de mayo de 1816 Castro Barros ejerce su presidencia y le toma juramento a Pueyrredón como Director Supremo. También en esa condición firma en 1817 el “Manifiesto a las naciones”, documento donde se explica el por qué de la independencia patria. El 9 de julio de 1816, a continuación de la jura de la Independencia, es elegido entre los once sacerdotes diputados para predicar el Te Deum. Luego de años de intenso trabajo eclesiástico, en 1841, viaja a Chile donde el Arzobispo Vicuña lo acogió con gran amabilidad y hospitalidad. Durante 4 años sufrió los padecimientos de una cruel enfermedad, falleciendo el 17 de abril de 1849. Santiago le dio sepultura digna, primero en la Recoleta y luego en la Iglesia del convento de Las Rosas donde lo llevó su sobrino nieto que le hacía de secretario, el Padre José Vitaliano Molina. En 1923, cuando asume como Vicario Foráneo Monseñor Dr. Vicente Ferreyra, la provincia le da un gran impulso a la repatriación de sus restos. Durante muchos años sus restos estuvieron en una urna de mármol a los pies del crucifijo en el interior de la Iglesia Catedral. El 17 de abril de 1949, por iniciativa del Obispo Froilán Ferreira Reynafé, y costeado por el clero argentino, fueron trasladados al actual mausoleo en el atrio de la Catedral.

Fuente: Diario Rioja 24 (Argentina)

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