¿PERÙ, BOLIVIA Y ARGENTINA EN LA HAYA?

¿PERÙ, BOLIVIA Y ARGENTINA EN LA HAYA?

Por Ramón Rocha Monroy

(Desde Cochabamba para Prensa Tinta)

La designación del ex Presidente Eduardo Rodríguez Veltzé como embajador extraordinario y plenipotenciario ante la Corte Internacional de La Haya ha sido recibida como un signo de unidad y cohesión del país en torno a la recuperación de nuestra cualidad marítima. La futura demanda boliviana ante La Haya ha motivado un análisis sugestivo del historiador chileno Jaime Parada, difundido por TV Chile.

“Hubo y ha habido maniobras dilatorias de los distintos gobiernos en Chile porque no se ha querido dar una solución, se han tirado voladores de luces, se han ofrecido relaciones, se han hecho una serie de acciones que finalmente no se han concretado en nada y creo que pese a que no nos gusta este hecho de ser demandados ante la Corte Internacional, sí hay un punto: que tiene que solucionarse el problema marítimo y tiene que ser parte de las agendas presidenciales de este año”.

El historiador opinó que la demanda “demuestra el fracaso de la política exterior” del Gobierno de Chile, y añadió que para nadie es agradable estar demandado por dos países vecinos, Bolivia y Perú, “faltaría que nos demanda Argentina”, apuntó. “No vengo aquí a hacer una defensa de Bolivia, pero sí vengo a manifestar una convicción ética de muchas personas que creemos que tiene que haber una solución para la mediterraneidad de Bolivia, eso es lo primero. Lo segundo, esto demuestra el fracaso de la política exterior del Gobierno, para nadie es satisfactorio estar demandado por dos vecinos, faltaría que nos demande Argentina, nomás, en un tribunal internacional de muy alto calibre”.

Roxana Miranda, candidata a Presidenta por el partido de la Igualdad, dice: “En Chile nunca hubo voluntad para atender este conflicto. La tozudez de las autoridades no escucha la voz de la gente. Nosotros consideramos la voluntad de la gente. Para nosotros, Bolivia tiene derecho a retornar al mar. Tenemos que compartir.” Ella critica que los recursos naturales y los puertos hayan sido privatizados en Chile y considera que el tema pendiente con Bolivia se inscribe en una política distinta, defensora del Estado, de los recursos naturales y de redistribución del ingreso al desarticulado pueblo chileno.

En esa línea coincide el también candidato presidencial del PRO, Marco Enríquez-Ominami sobre el manejo del conflicto con Bolivia: “No habla bien de nuestra diplomacia, no habla bien de nuestro país nuestra incapacidad de entendernos con los vecinos”.

Por último, el sociólogo chileno Ricardo Jiménez afirmó que hay muchos hechos que evidencian un “cambio de conciencia y de política” en Chile respecto de Bolivia.

“Es equivocado el planteamiento de que (la demanda marítima) es un asunto bilateral, es claramente un asunto regional, la integración regional necesita superar entre otros escollos este tema pendiente, doloroso y trágico de la mediterraneidad de Bolivia… El pueblo chileno, sus sectores progresistas, sus sectores conscientes, sus sectores que están por la integración regional estamos dando una lucha denodada y que avanza para trascender las campañas mediáticas y políticas, los intereses egoístas, e instalar una nueva actitud que permita esta solución a Bolivia que yo no tengo ninguna duda que tarde o temprano, y seguramente más temprano que tarde, se tendrá que dar”.

Jiménez añade que “el Gobierno de Bolivia, el movimiento social, el pueblo boliviano es parte de la avanzada, de los sectores que están más adelante en un proceso de cambio que recorre toda América Latina”, un proceso en el que Chile está “en la retaguardia”. Según el sociólogo, la institucionalidad política de Chile “está en una grave crisis: en las últimas elecciones que por primera vez se estableció legalmente el voto voluntario, más del 60 por ciento de los electores no se dignó ir a votar, en una clara y elocuente señal de que el sistema político está en crisis, está deslegitimado, y parte de ello es esta actitud de la clase política chilena de querer estar de espaldas al continente, de espaldas a la integración de nuestros pueblos, de espaldas a la integración regional”.

Al parecer, ha llegado la hora del equilibrio, de los consensos amplios, y una de las buenas señales es la designación del ex Presidente Rodríguez Veltzé. Quizá en la política exterior boliviana falten otros mandatarios democráticos y sus respectivos cancilleres; quizá sea otra señal positiva la designación de ellos en puestos clave de nuestro cuerpo diplomático. Pero en Chile, ¿habrá llegado la hora del cambio? Los espectadores latinoamericanos vieron con pavor y amargura los desastres ocurridos durante el maremoto que partió de la Isla Juan Fernández y asoló el territorio continental chileno, uno, porque es humana la conmiseración con el desvalido y allí había una concentración inaudita de dramas humanos, pero dos, por la desarticulación de un pueblo abandonado por el Estado, que no tenía fuerzas ni para hacer una olla común. La clase media empobrecida reclamaba por sus departamentos derruidos y la única respuesta del Estado era que se asociaran para plantear juntos un juicio contra las empresas constructuras. Minga de hablar de cesión de terrenos, viviendas sociales u otras intervenciones del Estado, que significan redistribución del ingreso y difusión de la calidad de vida. El modelo neoliberal inventado por la Thatcher y prohijado por el FMI y el Banco Mundial asoló, por su parte, la vida de los trabajadores, pues se construyó con un 40% de ellos viviendo en la pobreza y con una concentración inaudita del ingreso. Los gobernantes chilenos, no el pueblo chileno, ofrecieron su territorio a la Thatcher como base estratégica para la guerra de las Malvinas. ¿A quién consultaron? El pueblo chileno estaba demasiado disperso y con sus movimientos sociales clausurados como para protestar contra la dictadura.

Hoy los candidatos de la izquierda, entre ellos Camila Vallejo, dirigente universitaria durante las revueltas estudiantiles de 2011, apuestan por una Asamblea Constituyente, por la educación gratuita, por el respeto a los derechos de los indígenas mapuches, el fortalecimiento del sector estatal de la economía y la redistribución del ingreso, palabras que a nosotros nos suenan demasiado familiares, pues hemos avanzado mucho por ese camino. Lo cierto es que esos candidatos apoyan la demanda marítima boliviana y la hacen depender de los avances democráticos y populares que haya en Chile para superar ese pinochetismo disfrazado de Piñera.

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